30 diciembre, 2008

El hombre del año

Una de mis pasiones es la música de Danny Elfman. Le sigo desde su primer banda sonora y he crecido con sus obras. No sé si se acuerdan de aquello que nos enseñaba Lázaro Carreter sobre la obra de Valle-Inclán, eso de que sus obras "eran el reflejo de la realidad deformado por un espejo cóncavo". Pues yo creo que la música de Elfman es el reflejo deformado, esperpéntico, de la música perfectamente cerrada y armónica, de la estructura perfecta. Como los dibujos de Mingote, es gruesa, rápida, directa, entra directamente al corazón sin pasar por la razón.

Hay gente que no le gusta nada la música de Elfman y lo comprendo, porque ni siquiera yo, en muchas ocasiones, le encuentro el sentido. Sin embargo, veo películas que no me interesan sólo porque él ha trabajado en ellas. Su carrera es criticada por su gran bache creativo de los últimos años. Se dice que empezó muy fuerte, con aquellas maravillas de Bitelchús, Batman Vuelve, Eduardo Manostijeras y Pesadilla antes de Navidad, pero que después perdió parte de su magia. Aunque este es un debate interesante y del que podríamos hablar durante horas (incluso podríamos decir que su mujer es la culpable, la guapísima Bridget Fonda), yo creo que el 2008 ha sido el año de Elfman.


Si fuera crítico de bandas sonoras y tuviera que poner las famosas estrellitas (forma de puntuar que me molesta profundamente, por simplona, porque uno no se puede cargar el trabajo de una persona poniendo una puntuación sin más, sin razonar), Elfman tendría la máxima puntuación en cada uno de sus trabajos del 2008. Empezó magníficamente bien con Standard Operating Procedure, una maravilla que me dejó con la boca abierta. Y de repente, ¡zas! Wanted, Hellboy II y Milk. Cuatro bandas sonoras, cuatro obras maestras.

Yo, que soy adivino, sé que este año el Oscar a la Mejor Banda Sonora se lo va a quedar la espléndida música de Alexandre Desplat para El curioso caso de Benjamin Button. Adoro a Desplat y me parece perfecto. Pero la labor de Elfman en Milk, huyendo de su estilo habitual, sin abusar de coros y percusión a lo bestia (aunque, por supuesto, los tiene), es la gota que colma un año de perfección.

Wanted, puro estilo Elfman. Les propongo escuchar un minuto para hacerse una idea del estilo actual del compositor, ya muy, muy depurado (en este caso, parece una nana pero a lo bestia):




7 comentarios:

  1. Yo siempre que necesito un subidón de adrenalina, me inyecto en vena el inicio del Train time de Mission Impossible; a la altura de la marcha imperial de Williams ;-)

    Feliz 2009 a todos.

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  2. Pues a mi si me gusta Elfman. Es mas, es el unico musico que, sin ver su nombre en pantalla, ya se de quien es el score. Tiene una particularidad... no se...

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  3. Me recuerda mucho a la música de Pesadilla antes de Navidad. Yo también soy pro-Elfman. Creo que la defines muy bien cuando dices eso de que entra directamente al corazón. Es muy mágica.

    Se me empieza a hacer la boca agua hablando de los próximos títulos por venir y de los nombres que los acompañan...

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  4. Suena muy bien. Se oyen cositas curiosas que me recuerdan a Hulk, donde Ang Lee le pedía que no sonara tan Danny Elfman.
    Me parece que ya no se le puede acusar de que sólo sabe hacer las cosas de una manera. Suena a Danny Elfman porque a él le da la gana y a mi me encanta.

    A ver qué pasa este año 2009. Que se aburran poco y a ver si cae el coche volador para este año, que estamos a diez de Blade Runner y nos va a coger el toro...

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  5. Guillel, si hay que pedirse algo de Blade Runner, mejor que saquen de una vez a esa Pris-Daryl Hannah como "robot de compañía"

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  6. Yo me pido al Gigolo Joe de AI. Por pedir que no quede.

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