19 enero, 2010

Breves en un blog olvidado

No. No voy a hablar de los Globos de Oro, que como toda la prensa se encarga de decirnos durante años "son la antesala de los Oscars". De hecho, tampoco voy a hablar sobre Avatar, de la que ya he dicho todo lo que tenía que decir. Lo que realmente me preocupa son los pelos de James Cameron. El director de cine, conocido mundialmente por su perilla y su pelo corto, se presentó de esta guisa a los Golden Globe.

Uno, que no es estilista por mucho que la gente se empeñe en decir lo contrario (más que nada por la elegancia de mi vestuario habitual), se queda sorprendido de ese estilo María Magdalena que lleva Cameron. Y no le da vergüenza. Sólo por eso, por esa seguridad personal que destila aunque lleve esa peluca mal encarada, yo ya le daba un premio al mejor director (que como todos sabemos, deben vestir raro y ser algo estrafalarios, amén de oler a cultura y falta de desodorante).

Y si por estos dos párrafos que has leído, amigo mío, ya te has dado cuenta de que no tengo nada que decir, entonces es que has descubierto el truco. He abierto este post sin tener claro que escribir, aunque me rondan muchas ideas por la cabeza.

La semana pasada, a nivel personal, no ha existido. Ha existido un señor que saltaba de ordenador en ordenador, de la oficina a casa y de casa a la oficina, pero creo que no era yo. Y cuando acepté un tercer trabajo, en ningún momento pensé en el tiempo que se me iba y sí en el cheque de final de mes. Errores que se cometen por vivir una vida más saneada económicamente.

Películas, pues pocas. En sala de cine, cero desde Avatar. El problema reside en una compra que hice en MediaMarkt hace un par de semanas: Alfred Hitchcock Presenta. Siempre tuve ganas de tener esta colección (demasiados episodios para bajar por la red y además, ahora empiezo a necesitar todo con diferentes audios, por necesidades familiares). Y era cara. Carísima. Un robo. Cada temporada más de 30 euros... pero ese día, supongo que por ser época de rebajas o porque a ese precio no la compraba ni Dios, me encontré dos temporadas de la serie juntas (¡un total de 78 episodios!) a 14 euros.

Y no pude negar la realidad de ser comprador compulsivo de productos rebajados.

Y después de trabajar, a las tantas de la madrugada, veo dos o tres episodios, según el sueño. Y aunque en estas cosas uno suele ser nostálgico (que es la principal enfermedad del cinéfilo), la realidad es que la serie es francamente buena. El listón es muy alto. Tan alto que, cuando un episodio cumple sin más, te decepciona. Los guiones se sitúan en uno o dos decorados y la trama se resuelve con pocos actores (pero que actores: Vera Miles, Joseph Cotten, John Williams (claro que con ese nombre sólo se puede ser un genio). E independientemente de que uno recuerda los episodios básicos: el tipo que parece muerto pero no lo está, el tipo que construye una bodega en el sótano y mata a su esposa, la tipa que mata a su marido con una pata de cordero..., la serie tiene episodios que no había visto en mi vida y que son excelentes.

Por no hablar de los que dirige Hitchcock en persona. Un director de cine con tanto talento y tantos medios a su disposición y que, cuando le apetece, se mete con un pequeño equipo a rodar un teatrillo con decorados de cartón piedra. No solo le puso muchísimo valor, sino que además, el talento sobrepasa la pantalla.

Y un día de estos, en cuento termine el libro de Eleanor Coppola, contaré algo sobre él. Es una maravilla como esta mujer, un genio en potencia y miembro del equipo de Dementia 13, habla sin tapujos sobre la esclavitud que significa vivir a la sombra de su genial marido. Ella, que es diseñadora, pintora y realizadora de uno de los documentales más impactantes de la historia (el Heart of Darkness que, aunque ahora acompaña al DVD de Apocalipsis Now, tiene entidad e historia propia), cuenta a modo de diario personal su lucha constante entre ser la anfitriona perfecta, un ama de casa unificadora, una madre que intenta ser perfecta y por supuesto, dar rienda suelta a su creatividad.

Y es una magnífica escritora. Igual narra con detalle una fiesta en Hollywood, con quien habló y quienes eran simpáticos, como de repente, cuenta lo que está cocinando en ese momento. Y sorprende más la sinceridad, lo raro que se sintió, por ejemplo, cuando estrenaron su documental en cine y paseó por la alfombra roja como protagonista del evento, "porque normalmente, acompaño a Francis y cuando le detienen para hacer una entrevista, me alejo y me sitúo en la posición de acompañante, en una esquinita".

Todo esto lo cuenta desde la absoluta devoción por su marido, al que ella, antes que nadie, considera un genio del cine (aunque no de las finanzas. Sus problemas económicos siempre están latentes. El desastre de Corazonada y el sistema de estudios que intentó implantar hicieron públicas y notorias las deudas de los Coppola. Es uno de los puntos fuertes del libro y hace mucha ilusión cuando, por ejemplo, ven los datos de la asombrosa recaudación del primer fin de semana de Drácula y lloran porque saben que pueden quitarse parte de la deuda de encima).

En el capítulo de bandas sonoras, ¿qué quieren que les diga? Todo lo que oigo me aburre soberanamente. No estoy para nada de acuerdo con la falta de melodías actual. Este año, en EE.UU., salvo Giacchino y Horner (sí, sí, cuando todos son ciegos, el tuerto es el rey) no hay nada que me llame la atención. Ni siquiera Marvin Hamlisch con The Informant ni Randy Newman con Tiara y el sapo (¡¡Quieren traer de vuelta a Alan Menken, por favor!!).

Randy Newman ha sido el compositor de Pixar durante muchos años. Con la entrada de Pixar en Disney y acaparando el poder, parece que Newman, que no me gusta nada, va a ser el encargado de los nuevos Disney. Mal rollo.

PD: ¿Y el Mac? El Mac bien, gracias. Parecía que con mi trabajo y con mi familia, tenía una vida plena. Y nunca me di cuenta de que una vida plena de verdad implica un Mac. Dicen que, como las relaciones homosexuales o el golf, cuando pruebas un Mac no lo puedes dejar... la realidad es que con hombres no me apetece acostarme, sobre todo por los pelos, y el golf siempre me ha parecido un poco coñazo... pero el Mac, queridos, ha entrado por si solo en la cuenta familiar: tengo dos hijos, un enano de jardín, una mujer fantástica y un Mac.


Aunque para ser sinceros, el enano de jardín es feo, feo, feo. Y ya sabemos que los españoles no ponemos esas cosas, pero mi mujer es de fuera y no concibe un jardín sin enano. Yo lo tengo claro, si por mi fuera, pondría un Mazinger Z o un Chanquete barrigudo...

16 comentarios:

  1. el anonimo tranquilo12:23 p. m., enero 19, 2010

    Me alegro que aun queden heteros convencidos. Con lo mal que esta la cosa la competencia en el mundo homo es feroz y cada dia hay mas bisexual curioso.

    El pelo de cameron me ha recordado a cuando aznar se dejo melena. Es un signo inequivoco de engreimiento y endiosamiento. Y mira que es feo el condenado.

    De la serie de Don alfredo hay cosas maravillosas, ahora me viene a la cabeza un capitulo con John Forsythe sobre un accidente de coche, los testigos y el jucio. Magnifico de verdad.

    Es curioso que hables de coppola y su mujer y de hitchock, otro con una mujer que segun todos era excepcional y que siempre trabajo a la sombra de su marido para hacerle mas grande.

    Respecto al cine te recomiendo en pantalla grande o en pantalla pirata dos peliculitas de esas de las que no esperas apenas nada y acaban llenando dos horas de tu vida y te hacen acostarte pensando que el mundo es mejor de lo que es.

    Una es Julia/Julie y la otra 500 days of summer.

    Hasta mas ver!

    PD: Ahora resulta que Avatar tambien es una trilogia...

    ResponderEliminar
  2. Querido Sergio... relaaaaaaaaaaaaajate (leáse con tonillo Chiquito de la Calzada).

    Coincido con Anónimo. Julia & Julie es una de esas películas modestas que demuestran que no hace falta un gran presupuesto para que durante dos horas se te olvide el mundo real.

    Coincido contigo en la sosería de las bandas sonoras recientes. Pero aún sin haber visto Avatar he escuchado el CD gracias a Spotify y me parece el enésimo engaño de Horner. Eso, sí, seguro que encaja como un guante en la película. Y es que es un experto en readaptar la misma melodía a diferentes géneros.

    No soy antihorner fanático. De hecho tengo demasiados Horners originales como para serlo. Antes decía que Horner formaba parte de la cuatro Jotas Sagradas: John Williams, Jerry Goldsmith, John Barry y James Horner. Pero hace tiempo que quité a Horner de ese puesto y puse a James Newton Howard.

    La última BSO que me ha encandilado como para escucharla varias veces al día durante varios días seguidos ha sido Coco Avant Chanel, y formará parte de mi próxima compra. Últimamente me estoy volviendo muy francés por culpa de Rombi Desplat.

    Aún así no he abandonado a Horner. De vez en cuando me sorprende con cosas como House of Sand and Fog o The Forgotten. Y soy de los que se llevarían a una isla un ejemplar de An Amarican Tail y Brainstorm (película ochentera que además me encanta)

    ResponderEliminar
  3. Yo no tengo jardin ni enano. Tengo una Pandora en un tanque y un gremlin en la unica maceta de mi apartamento.

    ResponderEliminar
  4. En realidad, son los franceses los que están salvando la papeleta. Y sí, Coco Chanel, Ricky, Swimming pool... o sea, Rombi y Desplat, son un oasis en este desierto.

    ResponderEliminar
  5. Yo, por no tener no tengo ni maceta...

    ResponderEliminar
  6. En mi caso es posible que bajo las montañas de libros, discos y películas sin ubicación se haya desarrollado algún tipo de vida vegetal. Estudiaré la posibilidad de colocarle un guardián. En mi caso sería un Totoro.

    ResponderEliminar
  7. Lo de la serie a 14 euros es para ir a MediaMarkt a ver si aún sigue la oferta. Y bueno, Cameron tiene todavía pelo para ponérselo como quiera... otros no podemos. Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Pues por ser que no tenías nada que contar... Déu n'hi do, como decimos por aquí!

    Estoy de acuerdo contigo en que Disney debería recuperar a Alan Menken, que tantas maravillas ha hecho y, sobretodo, tan buen sentido tiene del musical, que al fin y al cabo es lo que ha hecho grandes los clásicos de Disney, aunque ahora parezca que se avergüencen de ello.

    En cuanto a películas, a mí me sorprendió muy gratamente Sherlock Holmes, aunque reconozco que hay que ir a verla con pocas expectativas para que guste más. Es una comedia de aventuras más que otra cosa, pero la gracia en mi opinión es que saber combinar el ritmo y los efectos que la gente pide hoy en día con la acidez y los diálogos picados y absurdos propios de clásicos como Indiana Jones. Con el añadido de que, esta vez, la tensión estilo "la extraña pareja" se da entre Holmes y Watson.

    Por cierto que me sorprendió la banda sonora. No es que sea un clásico, pero es muy refrescante y muy cachonda para ser de Hans Zimmer.

    Saludos de alguien a quien tampoco le gusta el golf, pero es un apasionado de las otras dos cosas!

    ResponderEliminar
  9. Yo ya había visto a Cameron con esas pintas en una especie de mini making-of que dieron por el telediario con la noticia de Avatar. Y pensé en aquella cita de "Hook": "¡Está viejo!" :-D

    "Julie / Julia" me pareció un pestiño insoportable, lo siento :(

    ResponderEliminar
  10. esto..... los hombres también se depilan ... TODO!!!!

    ResponderEliminar
  11. el anonimo tranquilo6:42 p. m., enero 19, 2010

    Sr Bac Hylon calificar julia/julie como pestiño es algo que las dos protagonistas agradecerian solo que ellas intentarian cocinar el pestiño.

    ResponderEliminar
  12. El anonimo tranquilo6:42 p. m., enero 19, 2010

    Victor los hombres de verdad no se depilan. ABAJO EL METROSEXUALIXMO.

    ResponderEliminar
  13. Huy, no sabía ni que era J. Cameron, no había visto su nuevo look...
    Y yo entre el enano de jardín y Mazinger Z, prefiero a Mazinger Z, aunque lo del enano me tienta por si le da por ponerse a viajar como el de Amelie y me manda postales...

    Saludos!

    ResponderEliminar
  14. Ah y Julia y Julie la vi en un avión, doblada en sudamericano. NO me recupero.

    ResponderEliminar
  15. En mi casa todos los objetos se llaman Federico. A mis hijos no les gusta nada, pero a mi me resulta muy fácil nombrar a todos los muñecos: este es Federico, este otro es Federico, y aquel de allá, Federico.

    El enano es Federico.

    ResponderEliminar