11 agosto, 2011

Dario Argento da las gracias...

Tras esta pequeña pausa veraniega y pendiente de terminar con la crónica de Úbeda, debo decir dos cosas o tres cosas sobre la película que acabo de ver: Giallo, de Dario Argento.

Sé que algunos amigos me matarán por decir esto, pero a mi, Dario Argento me parece un mal director de cine que se ha hecho muy famoso con productos infumables, pretenciosos, cutres y mal realizados. Dicho esto, las películas son tan malas que tienen cierto encanto.

Un mundo en el que Dario Argento es el maestro del terror y nadie nombra a Terence Fisher es un mundo cutre. De cualquier manera, Giallo es horrorosa. Es tan mala que incluso una de sus protagonistas es Elsa Pataky. Y es tan mala que desde el principio sabes que el malo está protagonizado por Adrien Brody (pero no es un spoiler, Adrien Brody también hace el policía protagonista, pero son dos papeles que no tienen nada que ver: es un juego de esos que a los actores les mola tanto y que al espectador le deja continuamente pensando en "pero tío, ten un poco de orgullo").

Lo único bueno de la película es que el malo le corta un dedo a la Pataky y yo me descubrí riéndome a carcajada limpia. Claro que si en una película de suspense-terror-gore, en el momento que el malo quiere descuartizar a la protagonista, el espectador se ríe a carcajadas, es que algo no funciona.

Eso sí, el Brody y Emmanuelle Seigner, que no es tan guapa como antes pero es la mujer de Polanski (un respeto), están paseando por la calle y pasan por un cine con una enorme póster de la película Juno (que no está mal recordar que era buenísima). Y cuando los personajes pasan por delante y salen de plano, la cámara se queda estática delante del cartel.

Estas cosas me sorprenden porque datan con exactitud la trama de la película, pero en Giallo, el año en el que ocurre la desastrosa historia es totalmente intrascendente. Y mientras descuartizaban gente en pantalla se me iluminó la bombilla de las asociaciones. Recuerdo perfectamente cómo la prota de Juno discutía con su amigo sobre las bondades del cine de Argento. Porque a Juno, lo que más le gustaba en el mundo era una película de Dario Argento.

Y ahí está el agradecimiento de Argento: poner el cartel de Juno unos segundos en pantalla. Lástima que la película sea tan mala y Juno tan buena. Está descompensado, pero que quieren que les diga, es de bien nacidos ser agradecidos.

Yo podré vender a todo el que quiera oírme que Argento es el peor director de cine de terror de la historia, pero jamás se me ocurrirá decir que es desagradecido. Al rey lo que es del rey.

PD: Leo en IMDB que el malo de la película está protagonizado por Byron Deidra. Como se llamaba esto de cambiar las letras de orden para hacer otra palabra...

6 comentarios:

  1. el anonimo tranquilo12:49 p. m., agosto 12, 2011

    Anagrama, eso se llama anagrama.

    Argento es lo peor. Y suspiria el espanto hecho carne.

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  2. Totalmente de acuerdo en todo menos en una cosa: Juno es un coñazo insufrible,en la que te entran ganas de bajar el volumen solo para descansar un ratito.
    Argento siempre fue una mezcla de lo peor de carpenter y lo mejor de mariano ozores.

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  3. Querido Sergio: respecto a Juno estoy posicionada entre Klaatu y tú. Me parece una peli entretenida, pero sobrevalorada y a ratos bastante pedante (los diálogos serían muy frescos, pero totalmente increíbles).
    Eso sí, el detalle del cartel es simpático.

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  4. Tienes la razón, "Suspiria" para jalarme los pelos de la desdesperación, pero que se puede hacer lo tan malo también gusta.
    UN saludo+ otro.

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  5. hablando mal de suspiria? con razon este blog se fundio...

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    1. Suspiria es una película mediocre, con un guión mediocre y con errores mediocres pero perdonables ya que eran los inicios de un director que "prometía". El problema es que este mediocre director ha ido a peor, en vez de corregir sus errores los ha ido empeorando. Cuando ves un "churro" de este sin vergüenza con un caché que no se merece, te das cuenta que a él mismo no le gusta el cine de terror. Lo hace por la pasta. Este no llegaría a donde ha llegado si no fuera por Mario Bava.

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