16 enero, 2012

Como decíamos ayer: Millenium de Fincher


Billy Wilder, que es un bonito nombre para empezar un post, decía en su magnífico libro-entrevista que se deberían hacer remakes de las películas malas, las que se pueden mejorar. Las buenas, ni tocarlas. Yo creo que es un consejo memorable que Hollywood se salta a la torera intentando hacer nuevos éxitos de éxitos del pasado.

Dicho esto, lo que viene a continuación puede crear cierta polémica, pero a mi me gustó bastante la primera película, la sueca, de Los hombres que no amaban a las mujeres. Y no hablo de la segunda y tercera que son más flojitas y con una aire televisivo que me molesta profundamente.

Pero la versión sueca no sólo estaba bien realizada sino que tenía esa atmósfera malsana tan poco habitual en una película americana. Pero era mejorable y para eso, los americanos del norte que se dedican al cine, son unos genios.

Y sin embargo, he salido del cine defraudado.

Que David Fincher es uno de los mejores directores actuales no me cabe duda (la realidad es tan cruda que tampoco tiene demasiada competencia). Creo que es un tipo astuto como narrador y que cuando el guión está a su altura es capaz de escupir una obra maestra como Zodiac. Y me dejó literalmente tirado en la butaca de cine con sus movimientos de cámara imposibles en La Habitación del Pánico

Pero si le tengo cariño a su excesiva frialdad como cineasta es porque ha recuperado el noble arte de los títulos de crédito en sus películas. Si se escribiera un libro sobre Títulos de Crédito maravillosos, Seven debería figurar como el film que hace resurgir este arte que los amantes de las bandas sonoras amamos tanto: música e imágenes que predisponen al espectador.

La historia que narra Millenium I es magnífica: tiene tensión, tiene cierto ritmo decadente, tiene flashbacks, tiene acertijos y sobre todo, tiene con creces magníficos personajes. Y todo eso ya estaba en la primera película.

Lo que ha hecho Fincher es depurar personajes, reescribir alguna situación, enmarcarlas en decorados que difícilmente pueden ser más espectaculares que en la versión sueca y fundamentalmente, dirigir la situación mucho mejor que su predecesora. 

Por tanto, si la historia es buena y Fincher lo hace bien... ¿Qué es lo que decepciona? Pues que no vale la pena. El director aporta oficio pero ningún cambio de estructura, ninguna sorpresa, ninguna escena que digas "guau, esto si que es mucho mejor". En realidad, lejos de hacer una limpieza brillante, lo que hace es tan sutil que es incoloro. Y si esa mejora es imperceptible, pues normalmente uno se queda con la cinta original. Por eso, por ser la cinta original.

Los personajes (los actores de la versión americana están desmesuradamente fantásticos: Craig, Plummer y Skarsgard) tienen menos dimensiones. Por decirlo de alguna manera en españolito: Salander deja de ser esa mujer que no sabes en lo que está pensando en la película sueca, para ser tener una personalidad mucho más definida, menos misteriosa y además, más correcta. Y eso, es malo.

Por otra parte, tengo la terrible sensación de que en la versión sueca las cosas estaban mejor explicadas. La importancia de la revista Millenium, muy bien explicada en la versión europea, queda relegada a un segundo plano en la americana. Ese pequeño refugio para periodistas enteros que quieren escribir y vivir el auténtico periodismo desaparece hasta el punto de que llamar a la película Millenium es una auténtica contradicción.

Por tanto, entre todo este caos que he escrito, quiero dejar claras dos ideas: la película americana es buena, incluso muy buena, pero no marca las diferencias con la europea, que también era muy digna. Y si nos ponemos más pijitos: esta versión está muy cuidada, con una planificación muy neutra para ser de Fincher, con mucho plano medio y primer plano, una foto fantástica y eso sí, una banda sonora absolutamente deplorable (que lástima de música. Sólo pensar en lo que podría haber compuesto un Howard Shore o un James Newton Howard con este guión... da una rabia).

Y a la hora de la verdad, se agradece una buena historia para adultos. Con personajes reales, con gente cincuentona, con mujeres y hombres con arrugas en el rostro, con bagaje... Me encantan las películas de superhéroes, de saltos y de zombies, pero no sólo de eso vive el cinéfilo. 

PD: Empezar con este post tras el parón navideño ha sido complicado. En la recámara me gustaría hablar de los Globos de Oro de ayer, de la música de la saga Crepúsculo, tan hermosa y tan poco relacionada entre películas, de la actriz que ha denunciado a IMDB por publicar su edad... con el tiempo, todo se andará... Y de los Kennedy Center Honors, y de Glee, y de Fringe... joer, tantas cosas y tanto lío...

3 comentarios:

  1. nada puedo decir,pues no conozco las novelas originales(por más que Susana se empeñe),ni tampoco he visto las pelis suecas. De hecho, no se ni de que trata. pero pensaba ir a ver la de Fincher....no sé, a lo mejor empiezo por el principio.

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  2. Pues yo vi la versión sueca, y la verdad es que no me apetece ver la americana, precisamente por eso que dices. ¿Me va a aportar algo nuevo?
    Y siempre mejor empezar por el principio.

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  3. el anonimo tranquilo7:04 p. m., enero 29, 2012

    a mi me ha gustado, aunque considero la parte final muy anticlimatica.

    Quizas todo es mas limpio, mas pulcro, menos decadente, pero te mantiene el interes durante todo el metraje y eso hoy dia es mucho.

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