27 mayo, 2010

Las cosas de Webber (1 de 3): la anécdota

Este es el primer post tras la lectura del libro de Andrew Lloyd Webber. Y la verdad, tengo material para escribir muchas cosas, pero tras pensar como cuento todo, he decidido resumirlo a tres post: esta introducción, un segundo post sobre reciclaje y un tercero sobre la relación Webber-Rice.

El libro, muy crítico con Webber y al mismo tiempo, casi obsesionado con la personalidad del compositor, es fantástico y muy aclaratorio. Con todo, lo que me ha hecho es volver a escuchar, una por una, todas las obras: desde The likes of us hasta Love Never Dies, pasando por la bestialidad que es Evita, la dulzura de Cats y su gran obra maestra, Sunset Boulevard.

Para ponernos en antecedentes de la gran anécdota que cuenta este post, empezamos con el padre: con aspiraciones a gran compositor, Lloyd Webber Senior nunca llegó a destacar sobremanera. Fue un niño prodigio como organista, pero con la edad, aunque llegó a estrenar algunas cosas, centró su vida en la enseñanza musical.

Pero no con su familia, a los que animaba en el mundo de la música, pero no de forma académica. Curiosamente, fue el primero en darse cuenta del don de su hijo para la melodía, por lo que evitó que estudiara en sitios más o menos serios. La razón: Andrew podría desviarse de ese don para la melodía y dedicarse a hacer cosas atonales y modernas que era, fundamentalmente, lo que se estudiaba en los años 50 y 60.

Yo esto lo comprendo muy bien. El padre de mi mujer ha sido profesor de música en un prestigioso conservatorio de Alemania (en donde la tradición musical es muy, muy fuerte). Y él comentaba que cualquier atisbo de melodía era un suspenso inmediato. Si un alumno de composición aparece en su examen con una pieza maravillosa y melódica (lo que sería, en realidad, una banda sonora de hoy día) sabe que no tiene nada que hacer. La búsqueda de nuevas sonoridades es la tendencia de los últimos cincuenta años.

Gracias a eso, Webber pudo educarse de otra manera. También es cierto que eso le obligó, con más de 20 años, a ponerse las pilas en materias de orquestación y escritura musical. Y cosas más complejas, en plan contrapunto y los registros de los diferentes rangos de los cantantes le ha llevado muchos más años y más de un quebradero de cabeza.

Y aún hoy día, no compone escribiendo sobre el papel (aunque finalmente, hoy día orquesta el mismo sus piezas), sino que graba lo que toca en un piano eléctrico. Allí se concentran grabadas gran parte de las melodías que salen de su cabeza y que utiliza y reutiliza.

Eso causa algunos problemas. No en vano, Love Never Dies se retrasó un año porque un gato suyo (porque adora sobre todas las cosas a sus gatos) se paseó por encima del Clavinova y pulsó el botón maldito que borra toda la memoria. Ese día, Love Never Dies se esfumó y tuvo que reescribirla de nuevo. Sé que esto se presta a chiste fácil, pero independientemente de cómo sea el musical, la auténtica verdad es que la música es deliciosa.

Desde muy jóven, Lloyd Webber se obsesionó por no copiar a los clásicos. Cuando tras Jesucristo SuperStar alguien le mostró que la canción I don´t Know how to love him era muy parecida al Concierto de Violín de Mendelson, Webber se quedó hecho polvo. Y abiertamente dijo que "efectivamente, se parece mucho, pero no ha sido intencionado. En mi casa, por influencia de mi padre, mi hermano Julian y yo hemos crecido con los grandes clásicos. Y algo de eso debe haberse quedado en mi cabeza".

Con escuchar del segundo 30 hasta el 50 es suficiente para hacerse una idea del plagio (muy sutil, dicho sea de paso, la canción va por otros derroteros, según mi punto de vista):



En realidad, esto es lo que le distingue de un plagiador. James Horner jamás hablará abiertamente de este tema, pero Webber está obsesionado, aunque nunca ha perdido una demanda. La razón es que, aunque tenga notas parecidas a otras piezas, los cuerpos y la evolución de sus melodías son únicas y tienen demasiada personalidad propia.

El tema del parecido de I dont´Know how to love him con el Concierto de Violín de Mendelson lo llevaba tan mal que, cuando a finales de lo 70, preparando Sunset Boulevard (sí, amigos, a finales de los 70 ya tenía intención de llevar la película a los escenarios) compuso una melodía que era perfecta para la bajada final de Norma Desmond por las escaleras, tuvo sus dudas. La música era demasiado buena para ser original.

Esa canción la conocemos todos por su destino final en Cats y se llama Memory.

Y como Webber estaba encantado con su pieza pero estaba inseguro sobre su originalidad, llamó a su padre por teléfono, que era una biblioteca musical andante, y le preguntó abiertamente mientras tocaba el piano:


-Papá, ¿te suena de algo esta pieza?

Y mientras Webber tocaba Memory, se oyó la voz de su padre al otro lado de la línea:

- Si, hijo mío, me suena a un millón de libras.

15 comentarios:

  1. Jajaja, muy buena la respuesta del padre. Este especial de Webber promete... habrá que estar atento :D

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  2. Ey, para cuando una review de Lost? al menos sobre la bso de Giacchino que en el último episodio fue de lo mejorcito!

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  3. Uf, pues sí que es sutil el parecido. Y genial la frase del padre.

    Pero no estoy de acuerdo en eso de que un plagiador siempre se callaría. Los hay con mucha cara.

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  4. Hombre, no sé... Me refiero a que los plagiadores de verdad son esos que no ponen nada en la carátula del disco, ni siquiera "homenaje a", simplemente, suenan a Schummann y por mucha crítica que haya, nunca abren la boca para defenderse ni justificar nada.
    Sobre Lost tengo poco que decir, salvo que me ponga al día con las últimas tres temporadas. Eso sí, no he podido evitar ver el último episodio... De Giacchino: las bandas sonoras de Lost son de lo mejorcito de la televisión. Y Elphaba, Bac Hylon y yo, además, se las hemos escuchado en directo... :)

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  5. el anonimo tranquilo8:38 a. m., mayo 28, 2010

    El desprecio por la melodia es algo que nunca entendere. No deja de ser un snobismo mas de los muchos que hay.

    Sunset Boulevard fue primero proyecto de sondheim con harold prince si no me equivoco. Empezaron a trabajar en ello y cuando aun estaban en los preliminares hablaron con Billy Wilder sobre lo que le parecia el proyecto y Wilder dijo que Norma Desmond solo podria protagonizar una opera nunca un musical. En ese momento Sondheim le dio la razon y dejo el proyecto que siguio dando vueltas hasta que Webber decidio intentarlo.

    A mi lo que mas me molesta de webber, es lo que ilustra la anecdota del padre. Que es un pesetero (en su casi librero, pero de libras) le gusta mas un euro que a un tonto un lapiz y su afan por hacer exitos le acaba perdiendo muchas veces.

    En el fondo el no deja de ser un fantasma de la opera.

    Respecto a los plagiadores yo tambien creo que la diferencia entre la poca verguenza y el homenaje a veces es sutil, pero hay diferencias y grandes. Siempre pongo el ejemplo de almodovar en tacones lejanos, que cita su fuente (sonata de otoño) en la escena clave de la pelicula usandola como elemento dramatico, o amenabar que niega durante años que desafio total fuera una de las fuentes que vampirizo y hasta copio (todo el final esta calcado, hasta el beso entre la cruz y el noriega) para sus abre los ojos.

    En el caso de webber el unico problema es que se copia demasiado a si mismo y de forma innecesaria. ¿De verdad no era capaz de componer un tema nuevo sin tener que reutilizar el que ya habia usado en the beautiful game?

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  6. Precisamente de eso hablaré en el próximo post: reciclaje musical.

    Sobre Sunset, incluso antes que Sondheim (reverencia), la propia Swanson tenía previsto actuar en un musical sobre Sunset. Llegó a cantar un par de números en un programa de televisión.

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  7. Javi, de la final de Lost, ESO fue lo unico bueno: La musica de Giacchino!!!

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  8. El anonimo Tranquilo7:35 p. m., mayo 28, 2010

    no estoy de acuerdo en lo de LOST a mi uno de los dos finales me parece grande, el otro prescindible, pero esto es OFFTOPIC total total

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  9. Intento ver el plagio pero salvo un sutilísimo "recuerdo" no veo nada más.

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  10. Decía que Anónimo Tranquilo que el problema de Webber es que se plagia demasiado a si mismo.

    ¡Imposible! Nadie puede hacer eso mientras exista Horner. Bueno, a sí mismo y a Prokofiev, que lo remixea constantemente.

    Lo de Mendelson me parece demasiado sutil.

    Por cierto, si buscáis en la Wiki, el término "Fenómenos Extraños" aparece una foto mía. Por ser el único tipo de la Tierra que sólo ha visto el primer y el último capítulo de Lost.

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. el anonimo tranquilo12:23 a. m., mayo 31, 2010

    otro off-topic del copon.

    En spotify esta el revival de a little night music con catherine zeta jones y angela lansbury.

    yo ya lo escuche unas cuantas veces...

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  13. ¡¡JA!! Yo lo tengo todo el día puesto. Me ha sorprendido la Jones, y debo reconocer, también me ha sorprendido la sonora vejez de la Lansbury... Realmente buena esta versión, realmente buena...

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  14. Yo no diría que es un plagio. Es verdad que tiene algún parecido pero creo que una misma idea puede ser creada por más de una persina.

    Con mi música me pasa lo mismo, cuando me sale algo bueno tengo el miedo que eso ya lo haya oido en alguna parte y el esfuerzo haya sido en vano pero no voy a aislarme del mundo para ser original. Con todas las fuentes de las que podemos beber actualmente pueden seguir naciendo ideas magníficas.
    ¿Qué alguna es parecida o demasiado parecida? bueno, siempre se puede considerar un "homenaje" je je. Es broma, si es muy parecida, se cambia, que es igual, se descarta.

    En fin, depende también de la honradez y humildad del músico.

    Feliz lunes.

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  15. el anonimo tranquilo1:49 p. m., mayo 31, 2010

    a la zeta jones la encuentro un poco aguardentosa pero va muy bien con el papel.

    la lansbury me da igual lo que haga aunque recite la carta del telepizza la adoro.

    me sorprende la sencillez de los arreglos musicales y de la orquestacion.

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