05 junio, 2011

John Carpenter, Tina Fey y los nuevos X-Men

Esto que está aquí arriba es el Ipad2. Y si tenemos que buscar un culpable de que no haya actualizado el blog en los últimos diez días, es él. Desde que ha aparecido en mi vida, ha cambiado hábitos de rutina y me incita a leer mucho más, a buscar más cosas por Internet, a ver más imágenes y a jugar como un descosido. Es más, gracias a él, he conseguido ganar horas de sueño, ya que me voy a la cama para ver algún capítulo de las mil series que tiene dentro y ya en posición horizontal, es difícil levantar de nuevo el vuelo.

Terminadas las principales temporadas de las series que sigo (con la tremenda tristeza que eso acarrea) decidí meterme con 30 Rock, muy conocida y premiada en USA, pero que aquí en España no tiene demasiados seguidores. Y estoy encantado. 

La creadora es Tina Fey, que se ha convertido en mi friki sexsimbol en los últimos días. Esta tipa se hizo muy famosa por sus imitaciones de Sarah Palin y por ser una de las humoristas en nómina del Saturday Night Live. Y ha utilizado la experiencia de su paso por ese show para crear una telecomedia en donde se habla de la creación de un programa de humor semanal en la NBC.

Y en esa rutina se habla de estrellas egocéntricas, de equipo de guionistas pirados, de ejecutivos que están tan interesados en que salga un buen programa como de vender hornos microondas (literalmente)... Y ocurre todo en la NBC de verdad, por lo que se cuelan caras conocidas cada dos por tres.

No sólo es deliciosa sino que a veces puedo oír mis carcajadas. Destacan, por supuesto, los roles de la productora, Tina Fey en persona y el ejecutivo, uno de los mejores papeles televisivos que he visto jamás, encarnado con mucho, mucho talento por el genuino Alec Baldwin.

No está de mas recordar cómo se comía Baldwin la película Glengarry Glenn Ross con sólo siete minutos en pantalla. 

En otro orden de cosas, he terminado mi semana X-Men, en la que he podido disfrutar con mi hija de las tres primeras partes, para ayer sábado, acercarnos al cine a ver la nueva película de la saga. Y estoy entusiasmado con lo que han hecho. No sé muy bien la capacidad de mi hija de encajar todo lo que pasa, pero el guión debe ser terriblemente complejo sobre el papel y, sin embargo, en imágenes es diáfano, claro, espectacular. Y no se ha cometido el error habitual en este tipo de películas: por muy espectaculares que sean las imágenes, lo más importante son los personajes, que tienen espacio para hablar, para desarrollarse, para vivir. 

Y es que esa es la máxima: para que una imagen sea espectacular, debe existir implicación emocional. Si no hay ninguna implicación emocional, la imagen espectacular es basura, como las de Transformers. Ya se pueden transformar delante mío durante horas que no paro de bostezar.

Mención aparte a la discutida música de la película. Ya has dos bandos bien diferenciados: los que creen que destroza las imágenes y los que, como yo, adoramos el trabajo realizado por Henry Jackman, que le da un toque sutil y poco espectacular a las imágenes. Y adoro la pieza First Class, que es el tema principal.

Por último, tras varios capítulos de series televisivas, el maestro John Carpenter se vuelve a poner tras las cámaras en una cinta de terror llamada The Ward.

Varias cosas me llaman la atención tras ver la película con un grado de disfrute poco habitual: que la música no la ponga el propio director como casi siempre. Que la producción sea tan absolutamente barata: debe ser una de las películas más baratas de los últimos tiempos: decorado casi único, cuatro o cinco actores, efectos especiales de cámara (y un par de momentos digitales de primerizo).

Pero claro, es Carpenter. Dirige con maestría. Con calma. Nada de montajes extraños, sino plano general, plano medio, pequeños travelling... o sea, una verdadera exposición cinematográfica. No oculta la gramática como la mayoría, que ponen planos de menos de un segundo para disimular otras carencias.  

Y la verdad es que la película tiene su encanto: una tipa que esta como una cabra la encierran en un manicomio. Dentro de ese recinto, poco a poco, van muriendo las enfermas por una especie de fantasma de una antigua paciente. Pero como siempre con estas cosas medianamente bien hechas, no se trata de un killer en donde van muriendo y ya está, sino que tiene su trama. 

Creo que todavía no se ha estrenado en cines, aunque dudo que lo haga. No es la repanocha, pero se trata de Carpenter. Y eso, por si alguno no lo sabe, es un certificado de garantía como la copa de un pino.



8 comentarios:

  1. Uy, los hospitales son un lugar absolutamente terrorífico, ¿verdad? XD

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  2. ...no si tienen enfermeras como tú...
    La realidad es que ocurre en un manicomio, en el año 1966 y en un lugar recóndito de la América profunda. Sí, da miedito. Todavía a los locos que dan ciertos problemas, les ponen unos watios en la cabeza. Si eso no da miedito...

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  3. A mí Tina Fey me pone tontorrón... guilty pleasures.

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  4. ¿Es por el ipad por lo que no hablamos hace semanas?

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  5. uy... Inma (y permitanme los lectores hacer un breve comentario familiar), parece que he nacido con un defecto genético único en la familia: me han salido deditos para marcar el teléfono. Nadie más en mi familia tiene estos pequeños apéndices tan útiles. Si no, no me explico que siempre sea sea yo el único culpable de la poca comunicación oral.

    Después me dicen que nunca estoy, pero cuando yo llamo y no estás, no desisto y no paro hasta que te localizo.

    Hecho este pequeño comentario, el Ipad es el mejor invento del siglo.

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  6. Por como está Baldwin, parece que lleva muchísimo tiempo comiéndose todo lo que encuentra a su paso (incluso la autoestima de Kim Basinger se la zampó)

    Chulo el ipad, ¿verdad?

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  7. el anonimo tranquilo1:53 a. m., agosto 19, 2011

    Grandisima First Class

    Enorme.

    Que gran guion, que magnifica puesta en escena, que soberbio uso de los personajes, como darles motivaciones, vida y alma y que esas motivaciones vida y alma sean lo que mueva la historia.

    Si tuviera que poner algun pero, el de el malo empeñado en destruir el mundo en el que vive... pero no deja de ser minusculo comparado con lo que es la pelicula en si.

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