23 junio, 2011

Raimi: el director es la estrella

Son muchos los directores de cine que son estrellas en sí mismos, o sea, que da igual quien actúe en sus películas porque tienen cierto público garantizado. Público fiel como el que sigue a Kevin Smith, Spielberg o Tim Burton.

Yo soy seguidor de Kevin Smith, y sin embargo, no he visto la de Ben Affleck y Jennifer López (esa en la que tienen un hijo que ni recuerdo cómo se llama). Y sigo a Tim Burton, pero no he visto la de la factoría de chocolate porque me da demasiada pereza.

Pero no me perdería jamás un Spielberg, un Hitchcock, un Cronenberg... bueno, la lista es interminable. Pero lo curioso es que jamás me perdería una película de Sam Raimi. Porque Sam Raimi soy yo... O ya me gustaría a mi. 

Raimi hace las películas de la manera en la a mi me gustaría rodar. Coge las historias que a mi me gustaría hacer. Y sin duda, tiene un estilo muy particular (aunque ahora hay cientos de películas que copian el estilo Raimi, sobre todo el más desenfrenado, el de la trilogía Evil Dead).

Pero incluso cuando el director se calma y rueda con clasicismo, es un genio, como en el caso de la magnífica Un plan sencillo.

Me vuelve completamente loco la caligrafía de este tipo: sus planos imposibles, sus movimientos de cámara, su montaje. Hay muchas historias sobre su forma de narrar que me entusiasman.

Hay una anécdota que me encanta. Raimi es gran amigo de los hermanos Coen (que por otra parte, trabajan juntos en numerosas ocasiones) y eso ha hecho que en muchas películas de Raimi y de los Coen coleen extrañas colaboraciones. Por ejemplo, se puede ver a Raimi disparando a mansalva en Muerte entre las flores (gran obra maestra de los Coen). Pero cuando se estrenó El gran salto, protagonizada por Paul Newman y Tim Robbins, la crítica la vapuleó. Decían que era el peor trabajo de los Coen... pero había una secuencia que demostraba el talento visual de los hermanos: cuando se creaba el Hula Hoop (o cuando se convertía en un éxito).

Y uno de los hermanos Coen confesó, más orgulloso que ruborizado, que a él también le encantaba esa secuencia... pero no la habían dirigido ellos, sino la segunda unidad, que estaba a cargo de Sam Raimi.

Otra anécdota que me encanta es la de James Cameron, que es un gran director de cine pero que destroza sus películas con sus guiones (tío, en vez de gastarte tanto dinero en el rodaje, invierta en alguien que pula tus escritos). Corría mediados de los 80 cuando Cameron, que ya había rodado Terminator y era considerado un director con futuro prometedor, quedó terriblemente fascinado con Evil Dead 2... pero la fiebre por esta película le dio tan fuerte, que liaba a todo el mundo para que le acompañara a verla. Con esto consiguió ver la película unas cuantas docenas de veces y, además, conseguir que mucha gente de Hollywood la conociera. Hoy sigue considerándola una de sus películas favoritas (y ya es raro, porque el gran proyecto de Cameron siempre fue realizar Spiderman, que finalmente hizo Raimi. El guión de Cameron está dando vueltas por la web hace años).

Y es que Evil Dead 2 no cuenta absolutamente nada (unos tipos en una cabaña que se van convirtiendo en zombies y se matan unos a otros). Un caso único en la historia del cine en el que la película se convierte en una obra maestra única y exclusivamente por la forma en la que se cuenta la historia.

Raimi es una caso especial: es creador de una forma de rodar cuando parecía que todo estaba inventado. Sus primeras películas se estrenaron en una época en la que la estética videoclip primaba sobre la narración cinematográfica y, sin embargo, su forma de rodar recurre a viejos trucos de los años 20 (posiblemente la gran época visual del cine antes de que se estancara la cámara con el sonido).

Sus aportaciones tienen nombre propio: desde Darkman hasta Arrástrame al infierno, desde Spiderman 2 hasta Premonición... y por supuesto, desde Un plan sencillo hasta la saga Evil Dead.

Ningún otro director de cine convertiría una película basada exclusivamente en duelos del Oeste en un espectáculo visual como Rápida y mortal

Sam Raimi es el Dios de la narración. Atento a las secuencias:

Evil Dead 2 (Terroríficamente muertos): Esta secuencia es mágica. La novia del pobre Ash acaba de morir y la ha tenido que enterrar. cuando regresa a su cabaña, ve su medallón y oye la melodía que ella tocaba al piano. El clasicismo y lo más bizarro en sólo dos minutos y con presupuesto cero.


Es una pena no encontrar en Youtube la elipsis entre el momento en el que Frances McDormand ve como muere Liam Neeson en Darkman y encadena al funeral: una de las grandes elipsis del cine. Más fácil es encontrar la magnífica secuencia del Hula Hoop en El Gran Salto (la secuencia completa es muy buena, pero es cuando el niño encuentra el Hula Hoop cuando es puro cine):


Por último, una escena de Spiderman 2 que demuestra el magnífico humor de Raimi en un sólo plano. El superhéroe pierda sus poderes y debe bajar de un edifico en ascensor. Un vecino sube y la conversación es hilarante...

6 comentarios:

  1. Recuerdo aquello de que la escena del Hula Hop era de Raimi (aún así, la peli no me gustó). Y otras de Raimi tampoco es que me apasionen (De rápida y mortal, prefiero no hablar).
    Es decir, que sí, que el hombre tiene talento narrativo y visual, pero no lo tengo entre mis directores estrellas (aunque reconozco que no he visto Un plan sencillo, así que...)
    La de Charlie y la fábrica se deja ver.. Y tiene un plano que me encanta (relacionado con la casa cuando el personaje de Charlie vuelve a ver a su padre).
    Un saludo.

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  2. Por cierto. A mí la de Charlie que me gustó de niño era la de Gene Wilder (que no la he revisitado; algunas cosas, mejor con el recuerdo que te dejaron).

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  3. Gran post, Friki. Raimi se merece veneración incondicional, aunque a veces patine, porque sus aciertos (ese Darkman glorioso, cuya imaginería influyó al mismísimo Aranda en El amante bilingüe, o la mas reciente Drag me to hell), certifican que Raimi es un cineasta de raza.

    Por cierto, el otro día enganché de madrugada El amante bilingüe y me sigue pareciendo una película muy interesante, con grandes aciertos.

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  4. Me ha gustado eso de "El director que me gustaría ser"

    A mi me hubiera gustado ser Billy Wilder, Hitckcock y el Richard Fleischer de Los Vikingos. Y Kubrick también, y Spielberg.

    Nolan no ;-)

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  5. Qué puedo decir... Estoy al 100% o más de acuerdo contigo. Raimi es un genio, siempre y cuando no le meten demasiado mano desde arriba, como la decepcionante Spider-Man 3, donde poco queda ya del toque del director :P

    Y con la del Chocolate, lo cierto es que me gusta más la de Burton, qué cosas. Será por la música de Elfman.

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  6. el anonimo tranquilo7:48 p. m., junio 27, 2011

    la de chocolate de burton es vomitiva. Con depp mas pasado que gary oldman en sus buenos tiempos. Una historia hipermasticata y rumiada donde no cabe lugar a la libre interpretacion de nada y una sensibleria de lo mas ñoña. Si no fuera por los umpa loompas y las pequeñas caciones de danny elfamn hubiera vomitado en el cine.

    El amante bilingue es fallida, pero con momentos gloriosos como el polvo bilingue con loles leon. No se puede coger a ornella mutti para hacer de la Norma Catalana, es absurdo.

    Raimi no es de mi top pero es de los que tienen posibilidades. Darkman me parecio un pestiño, y eso que la vi en cine. Un plan sencillo es negra como ella sola. Los tres spiderman son magnificos, incluida la tercera que por mucho que digan y a pesar de la acumulacion de historias que le pasa factura, es la mas arriesgada de las tres.

    lo bueno de raimi es que sabe cine clasico y sabe llevar el cine clasico a su forma de ver y enteder el cine. Vamos como diria un cursi, tiene voz propia y un discurso. Algo que pocos tienen hoy en dia.

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