16 mayo, 2007

Una historia que me fascina

Voy a contar una brevísima historia que me fascinó desde el momento en el que un profesor de la Facultad de Ciencias de la Información la contó. Es probable que sea una leyenda urbana, que no sea cierta, pero lo que sí es verdad es que no sé muy bien porqué, todos los días pienso en ella.

Cada facultad tiene su historieta, como esa de Filosofía en la que un profesor suspende a todos los alumnos con cuestiones imposibles de resolver. Un día basó su examen en la siguiente cuestión: "¿Por qué?". La leyenda cuenta que el profesor suspendió a todos los alumnos, que se habían enrollado con cuestiones lógicas y sólo aprobó al que respondió correctamente el examen con un escueto: ¿Y por qué no?

Pero la historia-leyenda que se contaba en Ciencias de la Información es más interesante: dicen que a la redacción de un periódico llegó un joven, bastante enchufado y muy poco preparado, pero al que se tuvo que acoger por... bueno, un enchufado. Cosas de la vida, una noche tiene que ir a cubrir una boda muy importante entre dos celebridades y a la que iban a acudir invitados muy relevantes de la sociedad madrileña. Noticia que, por otra parte, ocuparía la portada de la edición del día siguiente.

La rotativa espera a que el joven periodista mande su noticia mientras el director se muerde las uñas. Pasan las horas y no se recibe nada. El tiempo se echa encima, así que deciden cerrar el periódico con otras noticias en portada (en el momento que nos contaron la historia, los móviles e Internet eran ciencia-ficción).

Al día siguiente, cuando el joven llega a la redacción, el director le llama a su despacho y le pregunta: ¿Por qué no apareciste para darnos la crónica? Y el periodista le contesta: No valía la pena, no hubo noticia. Los novios se enfadaron y no hubo boda.

¿No es genial?

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