03 enero, 2007

VALLEY OF THE DOLLS

Las películas que hablan sobre cine siempre me han gustado: el metacine. Así, de repente, me viene a la cabeza Cuando llega la noche, Sunset Boulevard, Dulce Libertad, Cantando bajo la lluvia, Fargo, Chaplin, Queridísima mamá, Kiss Kiss Bang Bang, Eva al desnudo, Cautivos del mal y un largo etcétera...

Por eso, cuando el otro día estaba en uno de esos paseos semanales por MediaMarkt y descubrí Valley of the dolls a cinco euros ni me lo pensé. Por el título puede parecer una de las secuelas que hizo Russ Meyer, pero no. Es una peli basada en un bestseller de los años 60 en la que tres jóvenes emprenden una carrera artística mas o menos al mismo tiempo y sus destinos son... duros...

La película ha notado el paso del tiempo y es un poco larga, pero no está mal, bueno, en realidad, es malita. Una típica producción de los 60, pero me gustaría recalcar dos o tres cosas que me sorprendieron. Una de ellas es el protagonismo de Sharon Tate, más famosa por su atroz asesinato que por sus películas. Siempre habíamos oído aquello de "asesinada con una prometedora carrera por delante". No. Era una actriz asombrosamente mala. Es como esta actriz española, Azuzena Hernández, que decían que tenía una carrera maravillosa por delante y tuvo un accidente que la dejó en silla de ruedas... con todos mis respetos por esta señora, lo único que había hecho era salir en las pelis de Mariano Ozores y seguir una carrera paralela a la de Jenny Llada o Loretta Tovar... No quiero ser cruel, quiero ser objetivo...

Eso sí, la Tate era asombrosamente guapa. Por otra parte, es uno de los primeros trabajos de un joven John Williams, que adapta la canción a la banda sonora y dirige la orquesta, aunque la verdadera voz cantante, en este caso, es la de André Previn.

Y por último, casi al final de la peli, a una de las actrices la van a buscar al camerino del teatro para decirle eso tan manido de "un minuto para salir a escena"... aunque la situación es dramática porque la actriz está completamente borracha... bueno, pues esa frase la dice un joven, joven, joven Richard Dreyfuss.

La que siempre está impagable es Susan Hayward en una de sus últimas películas, una actriz como la copa de un pino (Dios mío, que bien estaba en Quiero vivir) que, además, sustituyó a última hora a Judy Garland, hasta el punto de que las canciones que canta Hayward tienen la voz de la Garland... que por cierto, se fue con el vestuario. Los famosos conciertos que hizo Judy Garland al final de su vida los hizo con el vestuario de Valley of the dolls...

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